
ISLAS GILI
Tres islotes paradisíacos frente a Lombok, sin coches ni motos: arena blanca, agua turquesa y atardeceres con caballos paseando por la orilla.
Bali
La Crónica
RELATO
Después de nuestra estancia en Bali pusimos rumbo a las Islas Gili, otro de los destinos que más ilusión nos hacía visitar durante el viaje. Para llegar tuvimos que coger un barco rápido desde Bali y sinceramente era una de las partes del viaje que más respeto nos daba.
Antes de ir habíamos visto bastantes vídeos y opiniones en internet sobre esos trayectos y muchos hablaban de olas enormes, gente mareándose e incluso viajes bastante caóticos. Por suerte, en nuestro caso el mar estaba bastante tranquilo y no hubo demasiado oleaje, así que el trayecto terminó siendo mucho mejor de lo que esperábamos.
Eso sí, cómodo tampoco fue exactamente. Durante prácticamente las dos horas de trayecto el barco desprendía un olor fortísimo a gasolina y además el motor se paraba constantemente cada pocos minutos, algo que al principio nos preocupó bastante aunque luego vimos que parecía "normal" para ellos. Aun así, cuando finalmente vimos aparecer las islas sentimos muchísimo alivio y emoción.
Nos alojamos en Gili Trawangan, la isla más famosa y turística de las Gili. Nada más llegar ya vimos algo que nos habían comentado muchísimas veces: allí prácticamente no existen vehículos de motor.
La isla tiene un ambiente muy diferente a cualquier otro sitio. Las calles están llenas de bicicletas, pequeños carros tirados por caballos —los famosos "burro taxi"— y algunas motos eléctricas que imaginamos que habrán empezado a introducir hace relativamente poco tiempo.
Como llevábamos maletas bastante grandes y nuestro hotel estaba algo alejado del puerto, al final no nos quedó más remedio que coger uno de esos carros tirados por caballo. La verdad es que nos daba un poco de pena por el animal, pero también fue una experiencia muy distinta y curiosa comparada con cualquier otro lugar en el que habíamos estado.
Cuando llegamos al hotel ya entendimos por qué tanta gente habla maravillas de las Gili. Era un auténtico hotel de ensueño, situado en primera línea de playa, con un ambiente súper tranquilo y unos trabajadores increíblemente simpáticos y atentos. Desde el primer momento nos hicieron sentir como en casa.
La habitación era espectacular y el simple hecho de despertarte viendo el mar y escuchando únicamente el sonido de las olas hacía que todo el viaje mereciera todavía más la pena.
Las Gili son un destino pensado completamente para desconectar. Culturalmente no tienen demasiado que visitar ni grandes monumentos o templos históricos como en Bali. Aquí todo gira alrededor de las playas paradisíacas, la tranquilidad y el ambiente relajado.
Durante el día prácticamente el plan consiste en bañarte, recorrer la isla en bici, tomar algo frente al mar o simplemente descansar. Y por la noche hay bastantes bares y pequeños restaurantes con muchísimo ambiente, aunque todo mantiene una sensación bastante tranquila y relajada.
Sinceramente, creemos que cuatro días allí fueron perfectos. Más tiempo quizá se nos habría hecho demasiado porque al final las actividades son bastante limitadas, pero precisamente esa sencillez forma parte del encanto del lugar.
Otro de los puntos fuertes de las Gili es el buceo y el snorkel. Es un destino muy famoso por sus aguas cristalinas, tortugas marinas y arrecifes, y además los precios son bastante más baratos que en muchos otros lugares turísticos.
Mucha gente suele contratar excursiones grupales llenas de turistas, pero nosotros preferimos hacer algo mucho más privado y fue una decisión buenísima. Por unos 60 euros contratamos un barco privado únicamente para nosotros dos durante unas cuatro horas.
Con nosotros iba el chico que llevaba el barco y otro que se tiraba al agua con nosotros para grabarnos con una GoPro mientras hacíamos snorkel. La experiencia fue muchísimo más especial y tranquila que ir en grupos grandes llenos de gente.
Poder nadar prácticamente solos en aguas cristalinas viendo tortugas marinas fue uno de esos momentos del viaje que difícilmente vamos a olvidar.
En general, las Islas Gili nos parecieron un destino espectacular para relajarse y desconectar completamente del mundo. No es un lugar para hacer turismo cultural o visitar muchísimas cosas, pero sí para disfrutar del mar, la tranquilidad y un ambiente paradisíaco difícil de encontrar en otros sitios.
Sin ninguna duda, es un lugar al que volveríamos otra vez.
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- DÍA 02ISLAS GILINov 2025— min de lectura
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