
CANGGU
Última parada en Bali, entre beach clubs, surf y un ambiente internacional muy distinto al resto de la isla. Cómodo por cercanía al aeropuerto, aunque con menos esencia cultural que Ubud.
Bali
La Crónica
RELATO
Nuestra última parada en Bali fue Canggu, un destino bastante diferente al resto de lugares que habíamos visitado en la isla y que sinceramente nos dejó sensaciones algo distintas.
No es para nada un sitio feo ni una mala experiencia, pero probablemente no sería un lugar al que volveríamos teniendo otras zonas de Bali que nos transmitieron muchísimo más.
En realidad, esta parada estaba bastante pensada por comodidad. Nuestra agencia de viajes nos recomendó alojarnos allí los últimos días porque se encuentra relativamente cerca del aeropuerto de Denpasar y, sobre todo, porque el tráfico en Bali es absolutamente caótico.
Y sinceramente tenían razón. Después de pasar varios días recorriendo la isla entendimos perfectamente que hacer trayectos largos hacia el aeropuerto podía convertirse en una auténtica locura. Hay momentos en los que recorrer pocos kilómetros puede llevar muchísimo tiempo por la cantidad de motos, coches y tráfico constante.
Nuestro hotel estaba literalmente justo enfrente de FINNS Beach Club, una macrodiscoteca y beach club bastante famoso en Bali.
La zona tiene un ambiente muy distinto al de Ubud o incluso al de las Gili. Aquí todo es mucho más moderno, más internacional y mucho más enfocado al turismo extranjero y a la vida social.
La playa que teníamos enfrente del hotel era enorme y estaba llena constantemente de gente occidental paseando, haciendo deporte, tomando algo o disfrutando de la puesta de sol. De hecho, una de las sensaciones que más tuvimos en Canggu es que prácticamente parecía una ciudad creada para extranjeros.
Muchísima gente que vive allí son australianos, europeos o americanos que han decidido instalarse temporalmente en Bali trabajando en remoto o buscando ese estilo de vida tropical más relajado.
Eso hace que el ambiente sea bastante diferente al resto de Bali. Hay muchísimos cafés modernos, restaurantes internacionales, tiendas de surf, gimnasios, beach clubs y locales pensados claramente para ese público extranjero.
Visitamos algunos mercados y estuvimos recorriendo la zona tranquilamente. También fuimos una noche a la discoteca y sinceramente la experiencia estuvo bastante bien. Mucho ambiente, música, turistas de todas partes del mundo y una atmósfera bastante divertida.
Aun así, personalmente sentimos que Canggu pierde parte de esa esencia cultural y espiritual que sí encontramos en lugares como Ubud. Aquí todo gira mucho más alrededor del ocio, las playas, el surf y la vida nocturna.
No nos pareció un mal destino en absoluto. De hecho, creemos que para mucha gente puede ser el lugar perfecto para pasar unas vacaciones largas o incluso vivir una temporada. Pero en nuestro caso, después de haber vivido la tranquilidad, la cultura y la naturaleza del resto de Bali, Canggu fue probablemente la zona que menos nos marcó emocionalmente.
Aun así, fue un final cómodo y agradable para el viaje, especialmente por la cercanía al aeropuerto y por poder disfrutar unos últimos días de playa y ambiente relajado antes de volver a casa.
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CRÓNICAS DESDE CANGGU
- DÍA 03CANGGU, CIERRE BALINÉSNov 2025— min de lectura
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