
NASSAU
Capital de Bahamas, segunda escala caribeña del crucero. Bonita visualmente pero con una presión turística constante que nos dejó sentimientos encontrados.
Crucero MSC Meraviglia
La Crónica
RELATO
Nassau fue probablemente uno de los destinos que más sentimientos encontrados nos dejó durante el viaje. Antes de llegar realmente no habíamos investigado demasiado sobre la ciudad, así que bajamos del barco un poco a la aventura junto a unos amigos mexicanos que ya habían estado allí anteriormente.
Nada más salir del puerto la primera sensación fue bastante agobiante. Muchísima gente local se acerca constantemente al turista intentando venderte algo: taxis, excursiones, tabaco, bebidas, transporte o cualquier servicio imaginable. Entendemos perfectamente que el turismo es una parte fundamental de la economía de la isla, pero sinceramente hubo momentos en los que la presión era demasiado constante y terminó haciéndonos sentir algo incómodos.
A nivel visual, la ciudad sí tiene bastante encanto. Nassau mezcla ese estilo típico caribeño con edificios coloniales de colores, pequeñas calles llenas de tiendas y un ambiente tropical bastante bonito. Históricamente la ciudad fue muy importante durante la época colonial y también es famosa por haber estado ligada a los piratas del Caribe durante los siglos XVII y XVIII. De hecho, Nassau llegó a ser conocida como una especie de "república pirata", refugio de corsarios y piratas famosos como Barbanegra.
Esa mezcla entre historia colonial, puerto tropical y ambiente caribeño hace que visualmente tenga personalidad y rincones bastante bonitos, especialmente cerca de la costa y de algunas zonas turísticas.
Sin embargo, la experiencia general terminó viéndose bastante afectada por la interacción constante con vendedores y personas intentando sacar dinero al turista prácticamente en cualquier situación.
Por ejemplo, cuando nos movimos en taxi ocurrió algo bastante curioso y a la vez incómodo: en algunos peajes la cabina estaba colocada justo del lado del copiloto, prácticamente para que fuese directamente el turista quien pagara el peaje mientras el conductor ni siquiera hacía intención de hacerlo. Son pequeños detalles que te hacen sentir constantemente como alguien al que intentan sacarle dinero.
En la playa nos pasó algo parecido. Apenas te instalas empiezan a acercarse personas ofreciéndote tumbonas, sombrillas o distintos servicios de una forma bastante insistente, hasta el punto de que en algunos momentos casi parecía obligatorio contratar algo para poder estar tranquilo.
Aun así, hubo una parte que sí nos impresionó muchísimo: el Atlantis Paradise Island. Ver ese complejo hotelero en persona es una auténtica locura. Parece casi una pequeña ciudad independiente, con hoteles gigantescos, parques acuáticos, playas privadas y un ambiente muchísimo más exclusivo y relajado.
Sinceramente, si volviésemos a Nassau probablemente sería únicamente para alojarnos dentro del propio Atlantis y disfrutar del recinto hotelero sin movernos demasiado por la ciudad.
En general, Nassau nos pareció un destino bonito visualmente y con mucha personalidad, pero la sensación constante de presión hacia el turista hizo que no termináramos de disfrutarlo del todo. Por ahora es un destino que probablemente no repetiríamos.
Localización
EN EL MAPA
Notas Visuales
GALERÍA






Archivo Completo
CRÓNICAS DESDE NASSAU
- DÍA 03NASSAU, BAHAMASJun 2024— min de lectura
Sigue Explorando
OTROS DESTINOS


